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Mudarse a Tailandia o residir allí durante un período prolongado implica mucho más que acostumbrarse al calor, la comida y el tráfico. El mayor cambio radica en algo que no se percibe a simple vista: la forma en que las personas interactúan entre sí. Lo que en los Países Bajos se considera honesto y eficiente suele generar desaprobación en Tailandia.

La buena noticia es que no tienes que transformarte en otra persona. Solo necesitas aprender dónde hacer ajustes: en el tono, el ritmo y la sincronización. Es cuestión de práctica y observación, y te granjearás la simpatía de la gente.

El núcleo de la diferencia

Países Bajos y Tailandia se sitúan prácticamente en extremos opuestos de algunos ejes culturales importantes. Países Bajos destaca por su individualismo y franqueza, con una baja distancia de poder. Tailandia es su imagen especular: colectivista, indirecta, con una jerarquía marcada donde la edad, el estatus y las relaciones tienen más peso que el contenido literal de una conversación.

Eso explica por qué un comentario holandés perfectamente normal como «eso no está bien, hay que hacerlo de otra manera» puede interpretarse como un ataque personal en Tailandia. Y por qué un tailandés «podría ser difícil» a menudo significa, en realidad, «olvídalo». Quienes no aprendan a interpretar estos códigos seguirán hablando sin entenderse, sin darse cuenta.

Tiempo, franqueza y confrontación

Ustedes cuentan en minutos, el tailandés promedio en medios días. Una cita a las dos en punto puede convertirse en las dos y media, sobre todo fuera del ámbito empresarial en Bangkok. El tráfico, la lluvia o una visita familiar inesperada son razones legítimas, no excusas. Enojarte no te lleva a ninguna parte, salvo a una humillación para ambos.

Lo mismo ocurre con las críticas. Un interlocutor tailandés que no está de acuerdo rara vez dice un rotundo «no». Guarda silencio, sonríe o dice «quizás». Además, enfadarse visiblemente se considera una falta de autocontrol y conlleva una gran pérdida de respeto. Quien grita pierde la discusión, independientemente de si tiene razón o no. En los Países Bajos, uno puede sonrojarse en una reunión y al día siguiente ya se habrá olvidado. En Tailandia, no.

Gezicht, kreng jai y mai pen rai

En Tailandia, tres conceptos impulsan prácticamente todas las interacciones sociales:

  • Después (cara): La dignidad social dentro del grupo. Corregir a alguien delante de los demás, cuestionar abiertamente una explicación o dejar claro que has pillado a alguien cometiendo un error le cuesta a la otra persona respeto y a ti la relación.
  • Kreng jai: Se trata de una actitud considerada en la que no se quiere molestar ni avergonzar a la otra persona. Por lo tanto, los tailandeses suelen evitar pedir ayuda, no dicen "no" y ocultan las malas noticias.
  • Mai pen rai: Literalmente, "no importa", pero en la práctica se trata de una actitud ante la vida que consiste en poner las cosas en perspectiva y aceptar lo que no se puede cambiar.

Y luego está la sonrisa. En Tailandia, tiene docenas de significados: alegría, disculpa, vergüenza, irritación o incomodidad. Así que una sonrisa no significa automáticamente que todo esté bien. A veces, en realidad significa que alguien no sabe cómo manejar la situación.

Cómo ajustar tu postura

Adaptarse empieza por el tono y el ritmo. Habla con calma, sonríe y haz pausas. Evita las críticas indirectas: no digas «esto no está bien», sino «quizás no lo entiendo; ¿podrías explicármelo otra vez?». Nunca preguntes «sí o no»; las preguntas abiertas dan mejores resultados. Si sientes que se están aprovechando de ti, aléjate un momento, bebe agua y vuelve más tarde.

Además, respeta la jerarquía. Dirígete a los mayores con “khun” seguido de su nombre, realiza un ligero wai al saludar a alguien mayor o de mayor rango, y nunca toques la cabeza de nadie, ni siquiera en broma o con niños. Mantén los pies en el suelo: apuntar con los pies a alguien o a una estatua de Buda se considera de mala educación. Quitarse los zapatos dentro de casa es obvio.

Errores comunes y qué funciona

Los escollos clásicos para los holandeses en Tailandia son fácilmente reconocibles:

  • “Solo quiero saber cuál es mi situación” choca frontalmente con la perra de Jai. Cuanto más insistes, más oyes lo que quieres oír.
  • Reprender a tu pareja o a tu personal tailandés delante de los demás te hace parecer menos importante socialmente, no más fuerte.
  • Examinar la cuenta ruidosamente en un restaurante conlleva una importante pérdida de prestigio por muy poco dinero.
  • No conviene esperar que las citas sean definitivas; confírmelas amablemente el día anterior.
  • La frase “Así es como lo hacemos en los Países Bajos” nunca funciona, ni como argumento ni como broma.

Lo que sí funciona: aprender un puñado de palabras tailandesas como sawasdee (Hola), khop khun (Gracias), khor thot (Lo siento), mai pluma rai en aroi (Genial). Sonríe como norma, incluso al guardia de seguridad y al cajero. Primero la charla informal, luego los negocios. Da reconocimiento en lugar de recibirlo: los halagos, el aprecio público y los pequeños gestos facilitan mucho más las interacciones sociales que en los Países Bajos.

matices regionales

Las descripciones culturales siempre son generalizaciones. Bangkok es más internacional, más joven y más directa que las zonas rurales de Isaan o el sur profundo de Tailandia. Los jóvenes tailandeses que han estudiado en el extranjero suelen comunicarse de forma mucho más directa. Los entornos laborales en las empresas internacionales se asemejan más a los estándares holandeses que en las empresas familiares o las oficinas gubernamentales. Lo anterior describe la tendencia, no la regla. Cuanto más tiempo pases en Tailandia, mejor aprenderás a identificar las excepciones y a adaptarte a cada situación.

Conclusión

Adaptarse a la cultura tailandesa no significa renunciar a tu personalidad holandesa. Suavizas tu tono, bajas el ritmo, evitas las críticas y te guardas tu enfado. Quienes lo hacen reciben calidez y hospitalidad a cambio. Quienes no, se topan con una avalancha de sonrisas durante toda su estancia. En los Países Bajos, se conquista con las palabras; en Tailandia, con la actitud.

Fuente: Editores de Thailandblog, basado en Hofstede Insights y literatura intercultural general sobre Tailandia.

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